Con la llegada de los nuevos aires, con la invocación de las nubes de cambio... Los silfos cantan sus canciones mientras acarician las hojas de los abedules encantados. Llevan un mensaje en su voz, un susurro del viento acompaña su melodía mágica. Un princesa coronada de flores viene para dar un mensaje, con el corazón liviano abrazará conciencias hablará por aquellos que perdieron su voz... Es una sílfide que reina en aquel mundo donde los sueños tienen la posibilidad de florecer; allí donde las luchas no son vanas.
Y esa luz desplegada por aquella belleza salvaje, le atrajo hacia el profundo bosque en donde ella lloró suplicándole que no le abrazara su corazón le sería arrancado por ella porque era parte de su naturaleza feérica. Pero él no le escuchó y se perdió para siempre... Desde ahora vaga por los caminos, buscando el corazón que jamás le será devuelto.
(Adaptación de una leyenda popular acerca de los peligros de las hadas).
En el mundo de ellas, escucho los secretos del bosque y de las montañas.
Acompaño las canciones del agua y la energía del fuego; dejándome llevar por todos los silfos del aire, que me arrullan felices en las noches de verano.